La Comuna y La Gasca, con la cicatriz viva

Escrito por el 28 julio, 2022

En el punto exacto donde la ola de lodo se desbordó de la quebrada El Tejado y bajó por La Comuna y La Gasca llevándose la vida de 28 personas aún hay huellas de la tragedia. 14 piedras enormes -algunas de más de dos metros y medio de alto- están regadas junto al embalse que el 31 de enero colapsó por la cantidad de material que bajó por la quebrada. En la fachada de algunas casas se puede ver la mancha que el alud dibujó a casi tres metros de alto.
Pero la cicatriz más grande de esa tragedia está en la gente. Seis meses después del peor deslizamiento que Quito ha soportado en su historia, los vecinos de la zona todavía no pueden dormir en paz.

Desde ese día, María Altamirano, de 69 años, toma pastillas para conciliar el sueño y controlar la ansiedad que la emergencia le desencadenó. Dos de sus vecinos, que jugaban vóley en la cancha de la José Berrutieta murieron.

Desde la ventana de su casa vio cómo el río de lodo bajó y se llevó todo lo que encontró a su paso. Alza a ver a la montaña y sabe que si vuelve a llover con fuerza, la tierra podría desprenderse y de nuevo el barrio se enlutaría.

Quisiera irse –confiesa- pero no tiene a dónde. En su casa viven también sus dos hijos con sus familias. “Al principio las autoridades dijeron que iban a resolver el problema, pero no he visto maquinaria en meses. Se olvidaron de nosotros”, dice resignada.

Junto a su casa hay un edificio de cuatro pisos y tres de ellos están desocupados; antes del alud todos estaban llenos. Las rentas en el sector no son altas. Van desde USD 100 a USD 190 al mes por un departamento de dos cuartos. En 10 cuadras se contabilizaron 12 letreros de ‘se renta’.


Canción actual

Title

Artist

1
Hola, ¿En qué podemos ayudarte?